Desastres: fenómeno de origen natural, tecnológico o provocado por el hombre que, al encontrar condiciones propicias de la vulnerabilidad es una población, causa alteraciones intensas, graves y extendidas en las condiciones normales de funcionamiento de la comunidad.
Emergencia: estado caracterizado por la alteración o interrupción intensa y grave de las condiciones normales de funcionamiento u operación de la comunidad, causada por un evento o por la inminencia del mismo, que requiere de una reacción inmediata y que exige la atención o preocupación de las instituciones del Estado, los medios de comunicación y de la comunidad en general.
Evento adverso: fenómeno natural antrópico o por interacción de ambos con capacidad de producir daños en las personas, bienes, líneas vitales o el ambiente, que se manifieste en un lugar específico y con una duración determinada.
Estado de alerta: es el que se determina considerando el tipo de amenaza y se declara según sea el caso y la necesidad, atendiendo a la gravedad e intensidad de un evento específico.
Gestión de Riesgo: es el planteamiento y aplicación de medidas orientadas a prevenir o mitigar los efectos adversos de los fenómenos peligrosos sobre la población, los bienes, los servicios y el ambiente.
Huracanes: técnicamente todos ellos son ciclones tropicales, a los que suele ponérsele nombres de persona, cuya inicial indica el orden entre los ciclones del año.
Los huracanes son depresiones tropicales que se desarrollan como fuertes tormentas caracterizadas por vientos centrípetos.
Incendio estructural: incendios urbanos, industriales o rurales causados por errores humanos, instalaciones eléctricas en malas condiciones; accidentes tecnológicos (derrames y explosiones de materiales peligrosos en su transporte, almacenamiento o manipulación).